Charles Lyell y Canarias

Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia

Diario - 22 de diciembre de 1855

Áreas de subsidencia y elevación

[…] Quizá los Andes estén más activos porque en el borde de un área de hundimiento haya suministro de agua de mar. Posiblemente la situación insular de muchos volcanes se halle conectada con que estén en áreas de hundimiento, en medio de las cuales se forman elevaciones parciales. Si Canarias y Madeira tuvieron playas en el Mioceno y ya eran por entonces islas volcánicas la conexión de dichas islas con la tierra se remonta a un período anterior a ciertos depósitos del Mioceno.

Por otra parte, ¿no hay señales de hundimiento en El Almendrado1? Sospecho que las hay y ello puede haber ocurrido en el Mioceno y puede haber separado una isla de otra, una oscilación que habría producido que los fósiles marinos se encuentren ahora por encima del nivel del mar.

Según Darwin la existencia de Canarias como islas en el Mioceno va contra la teoría de una Atlántida en el Pleistoceno.

El bosque de San Jorge, en Madeira, muestra que en el Plioceno esta peculiar “flora isleña atlántica” ya existía. ¿Va esto contra un continente en el Plioceno? Podría haberse introducido una flora continental; Darwin opina que las Azores estuvieron conectadas con Madeira y Canarias, pero su argumento no es tanto por identidad de especies como por analogía de géneros y esto yo lo explicaría por la semejanza de condiciones dominantes en cada isla cuando se generaron tales especies.

Vista de San Jorge, por Georg Hartung Vista de San Jorge, por Georg Hartung

Si en cualquier período en el que las plantas de San Jorge ya existieran Madeira hubiera estado conectada con el continente, entonces la flora continental se habría mezclado con la insular y esta con aquella. En el eadiceno woodwardiano Madeira estaba aislada y también lo estaba Gran Canaria cuando se desarrollaron las conchas de las zonas de laminaria en Las Palmas. Si entonces hubieran estado unidas entre sí Madeira y Canarias, o al continente, la flora de cada isla no hubiera sido tan peculiar en relación a las demás. La profundidad del mar entre Madeira y África o Portugal es de 9000 pies, ¿pero pueden haber existido algunas prominencias marinas no volcánicas mientras se estaban formando las islas? Supongamos que las Canarias hayan variado su nivel.

Tales oscilaciones podrían haber causado que fueran tan altas como los Andes durante el Mioceno y el Plioceno antiguo, período tras el cual se habrían hundido hasta su nivel actual, adquiriendo gradualmente durante el Plioceno más reciente, al quedar aislada cada isla, unas pocas especies peculiares y algunas especies pertenecientes a zonas continentales limitadas que sobrevivieron en cada grupo de islas, dando la impresión de que se habían generado en esas islas, aunque en realidad hubieran gozado anteriormente de una distribución más amplia, antes de que la inmersión hubiera llegado tan lejos.

El intervalo que separó la producción de las antiguas y las nuevas formaciones en La Palma y Fuerteventura, y probablemente las partes más antiguas y las más nuevas de Gran Canaria, puede corresponder a fases de subsidencia. Primero las erupciones miocénicas en el mar del Mioceno y la elevación de los estratos marinos miocénicos; luego un ascenso continuo como para unir Gran Canaria y Azores y Europa. Después una larga época de hundimiento durante la suspensión de la actividad volcánica y como consecuencia la separación de las islas durante el Plioceno más antiguo. La reanudación de las erupciones volcánicas recubriendo las plantas fósiles del Plioceno antiguo en San Jorge. Invasión del mar y formación de valles en el Pleistoceno y Postpleistoceno. De este modo podemos reconciliar las eras volcánicas con levantamientos y la suspensión de la actividad volcánica por subsidencia.


  1. Formación de conglomerado aproximadamente una milla al nordeste de Santa Cruz de Tenerife.