Charles Lyell y Canarias

Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia

Diario - 28 de agosto de 1860

Carta a Charles Darwin

Richard Owen en 1856 Richard Owen en 1856 Probablemente Owen siente que el gran argumento de la ausencia de mamíferos y batracios en las islas oceánicas es poderoso, porque no se ha aventurado a impugnarlo y, en consecuencia, ha declinado darse por enterado. Es un argumento muy eficaz y pienso que es justo y verdadero, aunque si yo estuviera ayudando a Owen y al obispo* imagino que podría haber presentado algunas objeciones, aunque no las he pensado todavía y por tanto no te voy a molestar con ellas, pues pienso que yo mismo sería capaz de responderlas.

Recuerdo, no obstante, que se me ocurrió que plantear, siquiera como posibilidad, que las Galápagos o Cabo Verde pudieran haber estado unidas al continente más cercano era peligroso, pues en ese caso deberían haber conservado algunos de los mamíferos más pequeños. También que si los atolones fueran remanentes de continentes hundidos algunos de los antiguos cuadrúpedos continentales no habrían sobrevivido o se habrían modificado lentamente en especies anfibias o voladoras.

Asimismo, si como creo, Canarias y Madeira han sido siempre islas desde el Mioceno, (y las Azores) según la teoría de la selección natural no habría habido tiempo para modificar ningún animal vertebrado en el más bajo de los liencéfalos en tal lapso. O si no es así, no nos da una especie de escala del vasto tiempo geológico requerido para tal transmutación. Ningún saurio de las Galápagos se ha convertido en mamífero. Tal vez pensarás que esto sería un gran rompecabezas para los progresivistas acérrimos que tú puedas convertir a la transmutación. Bronn, por ejemplo, porque tú no crees en ese avance constante, como una tendencia siempre activa, y tomas en consideración movimientos de retroceso y estacionarios.

Tengo la impresión de que preferirías derivar los mamíferos del Eoceno a partir de los microlestes del Triásico que de cualquier reptil de grado superior, como los dinosaurios. Preferirías imaginar que un ave se convierte en un mamífero antes que derivar a estos de los reptiles. Los microlestes, o los seres vivos análogos más cercanos (los marsupiales), ¿atravesarían en su fase embrionaria el estado aviar o algo similar antes de devenir siquiera un mamífero no placentario?

Pero si una isla fuera muy antigua los murciélagos se modificarían en mamíferos o en otros géneros y órdenes mucho antes de que cualquier ave se convirtiera en un mamífero. Aquí llega la cuestión: ¿Cuán antigua es la más antigua isla oceánica aislada? Las conchas litorales del Mioceno en Gran Canaria y Porto Santo dan una datación miocénica para estos territorios, separados ya entonces del continente con toda probabilidad, como ahora. Pero en ellas no hay murciélagos.

El origen de las especies, Darwin, 1856 El origen de las especies, Darwin, 1856 ¿Es tan grande Nueva Zelanda como para que sea probable que existiera como tierra firme desde el Eoceno? ¿Por qué los murciélagos que llegaron allí no divergieron hacia una fauna dominante de mamíferos voladores y algunos perdieron sus alas convirtiéndose en mamíferos no voladores? ¿O por qué las focas y los mamíferos marinos no se convirtieron en terrestres en sus hábitos si habían tenido un período geológico como el Postmioceno para que funcionara la selección natural? Las focas pululaban por Madeira antes de que el hombre las echara de allí. Esta dificultad me parece muy grande en cuanto que la tasa de cambio en los mamíferos es más rápida que en los grados inferiores y que en Europa ha habido varios cambios de mamíferos desde el Mioceno superior. La adaptación de una foca, que ya es medio terrestre, requiere menos tiempo que la conversión del oso de Hearne1 en una ballena, sobre lo que nunca se cansan de interrogarte. Estaría feliz si me dijeras que estas objeciones tienen algún valor.

Probablemente no hayas pensado mucho en la evidencia de la antigüedad de las islas. Parece necesario conceder un gran lapso de tiempo para producir tantas conchas endémicas en Madeira y Porto Santo, y las conchas terrestres cambiarían mucho más lentamente que los mamíferos. Acepto también que la conversión de una foca en un cuadrúpedo terrestre es muy diferente de la de una especie de Helix en otra, pero en las islas antiguas deberían haber empezado a mantenerse más tiempo fuera del agua. Quizá sean estas objeciones improcedentes e imaginarias y no deberían pesar contra una hipótesis que explica tanto como lo hace la transmutación en el caso de la ausencia de mamíferos y ranas en islas remotas, mientras que abundan en islas que sabemos que han estado unidas en la época del Plioceno más reciente.

¿Si hubo tiempo en las Galápagos para que un amblyrhincus2 marino se convirtiera en una especie terrestre o viceversa, por qué no una foca en una especie terrestre u otro cetáceo en terrestre? ¿Existió primero el amblyrhincus terrestre y de qué saurio sudamericano fue una modificación él o su congénere acuático? Si todos estos interrogantes se aplican por igual contra los actos independientes de Creación no serán muy dañinos. Pero cuando se permite que el libre albedrío de la Primera Causa entre en juego, se puede decir que ningún mamífero fue querido porque estaba previsto que llegaría el Hombre, con su corte doméstica de mamíferos útiles, e incluso llevando con éxito el camello a Canarias.


  1. Referencia a un ejemplo aducido por Darwin en la primera edición del Origen de las especies, que retiró en las siguientes, ante las contundentes críticas recibidas.
  2. La iguana marina, cuyo nombre científico actual es Amblyrhynchus cristatus, especie única en su género.